Esta historia es una cosa que empece por la mañana y luego de que un amigo llegara tuve que dejarla inconclusa.....asi que antes de subirla cree una final a lo rapido...
La historia ha mostrado como las palabras van devastando su significado y perdiendo su poder, ser victima no es lo mismo que serlo hace 100 años, ser bueno no significa lo mismo que hace 100 años, ser el novio ya no es lo mismo.
Un chico normal caminaba por la calle que todos transitamos cuando una bella mujer que él apenas lograba recordar se presento frente a él. Conversaron como si lo hubieran hecho por mucho tiempo pero en el muchacho algo andaba mal. Pronto recordó algo que ella muchacha le había dicho hace ya bastante tiempo.
- ¿Sigo siendo cruel?
La muchacha miro con rostro extrañado a su interlocutor que preguntaba algo fuera de la conversación, entonces el muchacho la tomo por lo brazos e insistió con la pregunta una vez más. Al ver que la muchacha no lograba recordar la respuesta o simplemente no respondía el chico la tomo de la mano y la llevo a un lugar que estaba en ruinas.
- Cuando este lugar aun estaba en pie tú me llamaste cruel. Dijiste que muchas veces era cruel contigo que torturaba su mente con mi comportamiento.
- Es increíble que aun recuerdes lo que dije aquella vez, paso hace tanto tiempo que yo ni lo recuerdo.
El chico aun recordaba la vez donde ella le beso y le hablo mientras ella apoyaba su cabeza en el pacho de él. Aquello había pasado hace unos 3 años, días antes de que un grupo de bombarderos atacaran la cuidad, aquello había pasado hace unos 3 años, antes de que ella desapareciera de la vida de él luego de que la ciudad fuera destruida casi por completo.
- Solo dime el porque de aquella frase, ¿realmente creías que era cruel?
- ¿Por qué me preguntas aquello luego de tanto tiempo? ¿Acaso no te das cuenta de que no nos veíamos desde aquel día? ¿Acaso…
- ¿Acaso no me doy cuenta que tu cuerpo esta destrozado por las cicatrices? ¿acaso no me doy cuenta que estas sola desde aquel funesto día?
Las palabras de muchacho sonaban con odio, con desprecio pero de cierto modo tenían un aire de cariño, de dolor y de amor, no eran palabras que hirieran pero tampoco eran palabras que pudieran dar caricias.
- Tendrás que disculparme pero ya no soy el de antes, ahora me puedes llamar cruel con todo tu corazón, porque no solo soy cruel, también soy un maldito, me condene cuando mis padres murieron, unos en el ataque otros con el tiempo, ahora estoy igual de solo que tú, así que dime mi pequeña amiga ¿aun crees que soy cruel?
- ¿Qué es lo que quieres?
- ¿Realmente no te das cuenta? Por tu culpa me convertí en lo que ahora soy, por tu culpa me condene, la maldición que llevo en poca. No logro volver a lo que antes era, no logro ver lo que antes veía, tú me convertiste en lo que soy.
La muchacha retrocedió, no entendía el porque de aquella actitud, no lograba hilar el pensamiento de su acompañante a la realidad actual. Supongo que por su mente pasaron muchas ideas pero no sobrevivió ninguna a ese lapso inexistente que siempre suelen tener. Entonces sintió algo extraño dentro de su garganta.
- lo siento pero hay que eliminar el problema de raíz.
Luego todo fue silencio, silencio y sangre porque la garganta ya no existía.